Muchos pacientes no son conscientes de que lo padecen. Un dentista puede detectarlo en una revisión al observar signos como desgaste dental, retracción de encías o hipertrofia de los músculos mandibulares.
Dolor en la mandíbula o la cara al despertar, cefaleas, sensibilidad dental, desgaste del esmalte, ruidos al apretar los dientes, e incluso insomnio o cansancio al despertar.


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